Castillos de la Cava y de la Mota (Montoro)

Montoro, la antigua Epora, dada su localización geográfica, las posibilidades naturales de defensa y su posición privilegiada cercana al Guadalquivir, antaño navegable para pequeñas naves de carga, ha sido plaza codiciada por pueblos indígenas e invasores que construyeron varios baluartes defensivos, siendo los más importantes el castillo de la Cava y el de la Mota. Desgraciadamente, ninguno de estos dos recintos fortificados se conserva.

Castillo de la Mota o Santa María. Se desconoce a fecha de su construcción. Hay autores que aseguran que es de época anterior a la llegada de los árabes y quienes opinan que fueron los árabes quienes lo construyeron. En la reconquista, debido a las luchas continuas e intermitentes de conquistas y pérdidas, el castillo sufrió grandes desperfectos. Cuando Fernando III lo conquistó definitivamente, lo reparó y su mezquita se convirtió en iglesia. Si damos crédito a Criado Hoyo y a Martínez de la Reguera, en octubre de 1487, los Reyes Católicos dejaron el Castillo de la Mota a sus hijas María y Catalina de cinco años de edad, respectivamente. En 1660, Luis Méndez de Haro y Guzmán compró el castillo que estaba en estado ruinoso. Medio siglo después, 1703, los vecinos empiezan a construir viviendas en las ruinas del castillo. Hoy sólo se conserva la iglesia que alberga el Museo Arqueológico Municipal.

Castillo de la Cava. También llamado castillo de Julia o Fortaleza Nueva. No se conocen detalles sobre su construcción ni sobre las distintas fases de deterioro que sufrió hasta su desaparición definitiva. La opinión más generalizada es que fue construido por los árabes sobre ruinas romanas y que, posiblemente, ocupó gran parte del cerro de la Muela. El Padre Beltrán (Epora Ilustrada, 1755) refiere que el castillo de la Cava, "fortíssimo", parece ser obra de los moros, “a lo menos es fábrica de aquellos tiempos. Es cuadrilongo, mui alto, y vastamente ancho y de los mayores que en la alta y baja Andalucía he encontrao”. Existe la leyenda de que Florinda “La Cava”, hija de don Julián, se asiló temporalmente en el castillo. En 1776, según el historiador local Criado Hoyo, el Cabildo solicitó al Duque de Montoro que lo restaurara o lo demoliera, pues era un peligro para la población. El Duque no lo hizo y, en abril de 1867, parte de la muralla almenada se desplomó, destruyendo tres casas y provocando cinco muertos. A finales de la década de los 60 del siglo pasado, aún quedaba restos de este baluarte defensivo, hoy desaparecido en su totalidad.

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