Castillo de Hornachuelos

Una vez en Hornachuelos hay que dirigirse al centro urbano donde se encuentra el ayuntamiento (Plaza de la Constitución) y desde aquí, a muy poca distancia por la calle de la Palmera, se llega a una pequeña plaza en la zona sur que, usada como aparcamiento, da al exterior del castillo.
El castillo no es una construcción aislada sino una pieza, que con mayor capacidad defensiva, forma parte del recinto amurallado que originariamente servía para defensa de la población. La  zona amurallada que protegía la población estaba cerrada por el noroeste   por un recinto con mayor capacidad defensiva que, con una altitud  oscilante entre los 188-190 metros,  es el que se  considera como alcazaba o castillo. El castillo es de época califal y sus orígenes se remontan al siglo VIII y IX, aunque con modificaciones posteriores al siglo X.
Finalizada la reconquista, fueron menores las necesidades defensivas y, con el abandono del castillo, con el paso del tiempo y ante la pasividad de las autoridades, se utilizaron los materiales de las murallas para realizar en la población algunas obras y para la construcción de casas que fueron fagocitando las murallas hasta su desaparición. Hoy, en la zona que se considera como castillo, son claramente visibles las viviendas adosadas a los lienzos de la muralla, hecho que destaca especialmente en el Patio de Armas.
Ante estos hechos, no es extraño el estado ruinoso que presentaba el castillo en el siglo XIX: “(…) por la parte del N. O., en el sitio llamado Los Caños, se ven las ruinas del castillo de que quedan algunos lienzos y torres desmochadas y desmoronadas (…) Arrimadas al castillo hay algunas casas de teja que han buscado apoyo en los muros y torres de la desmantelada fortaleza, y algunas chozas”… ( Ramírez y las Casas-Deza).
Situados en la mencionada plaza de la zona sur, se puede observar el exterior de la muralla que contiene tres torres: una en la esquina suroeste, otra en la sureste y la tercera  en el centro. El material empleado es mampostería unida con mortero de cal, si bien las torres presentan refuerzos de sillarejo en sus ángulos. Las tres torres están desmochadas. Las torres de las esquinas son cuadradas, macizas y posiblemente servían como contrafuertes o refuerzos de la muralla que conserva algunos vestigios de las almenas.

La torre central, de mayores dimensiones y de planta cuadrada de 8,60 metros de lado, es la torre del Homenaje que está formada por dos cámaras superpuestas. En su lado este tiene un vano de entrada al primer cuerpo de la torre constituido por un reducido espacio con recodo que, cubierto por una cúpula sobre pechinas, da acceso -hoy no se utiliza como entrada- al Patio de Armas mediante un gran vano arqueado (en ambas “puertas” se aprecian los recientes trabajos de refuerzo o consolidación). Desde el Patio de Armas se puede apreciar la existencia de un segundo cuerpo en la Torre del Homenaje que, posiblemente también cubierto por una cúpula, tiene acceso a nivel del adarve, aunque hoy solo es visitable por las palomas
Una abertura practicada en el lienzo de la muralla sureste nos permite, por una parte, comprobar el grosor de la muralla que es de 2,30 metros y, por otra, el acceso al Patio de Armas que, con unas dimensiones de 40x30 metros, está delimitado al oeste y al sureste por lienzos de la muralla de mampostería careada; al este por una vivienda y por el abrupto barranco y al norte por una hilera de viviendas. En el Patio de Armas  hay que destacar dos aspectos:
- La presencia de un  aljibe, restaurado a mediados de la década de 1980 por Antonio Castro Escobar, de planta rectangular, con una abertura en la parte superior para la entrada del agua y cubierto con una bóveda reforzada con varios arcos  apuntados. El aljibe puede ser del siglo XIV o al menos haber sido restaurado. Una escalera permite bajar al interior  y ver el aljibe desde una plataforma metálica.
- La existencia de pequeñas casas que en los últimos tiempos se han construido adosadas a la totalidad de la muralla, afeando esta y modificando el aspecto del Patio de Armas. Este hecho dificulta y encarece  los trabajos de restauración al verse obligado el Ayuntamiento a enfrentarse a los propietarios de las casas para el desalojo de las mismas. Sin embargo, desde 1995 se desalojaron la mayor parte de las viviendas quedando en la actualidad una en el ángulo sur, aunque ya está desalojada y en espera de su eliminación.

 

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