CASTRO DEL RÍO. Castillo y recinto amurallado

Castro del Río es una población antigua de la que Ramírez y las Casas Deza en su Corografía dice: “(…) Castro es población muy antigua de que creen algunos fue su fundador Lucio Postumio Albino pretor de la España Ulterior en el año 574 de Roma, 180 años antes de Cristo y que se llamó Castra Postumania; pero no habiendo más fundamento que la conformidad de los nombres, caso que Castro sea esa población, es una conjetura muy débil para creerla fundada por aquel romano. (…) Castra Postumania aparece con este nombre cerca de doscientos años después de pretor L. Postumio, en tiempo de Julio César. Después (…) dicen que Castra Postumania mudó el nombre tomando el de Castra Julia y que tuvo el honor de colonia”.

Sin embargo, no hay unanimidad a la hora de identificar la población de Castro. Hay quien opina que allí se asentaba la población ibérica de Soricaria, otros la identifican con Ituci o Virtus Julia que para otros estaría asentada en Baena o Castro el Viejo. Sea como sea, lo que no admite duda es que Castro fue población romana de importancia a la luz de los restos arqueológicos encontrados, pasando con posterioridad al dominio de los musulmanes quedando integrada durante el Califato cordobés en la cora de Cabra y desde el siglo XII bajo el dominio del reino de Granada hasta su conquista por Fernando III. Era Castro un núcleo agrícola y estratégico para controlar la ruta de Córdoba a Granada, de Porcuna a Espejo y para defender la frontera ante el empuje cristiano, motivo por el cual los almohades en el siglo XII la fortificaron levantando un recinto amurallado y, posiblemente, un castillo.

Con los conocimientos actuales es imposible determinar la fecha exacta de la caída de Castro en manos cristianas. Ramírez y las Casas Deza sostiene que fue conquistada, reinando Fernando III, en 1232 por Tello Alonso de Meneses que, procedente de Martos, entró en la villa por la puerta llamada desde entonces de Martos. Otras fuentes, fijan su conquista en 1240 mediante capitulación por Fernando III. La villa, más fortificada y dotada de una escogida guarnición, la puso el rey en 1245 bajo la jurisdicción del concejo de Córdoba.

Castro no volvió a caer bajo el dominio de los musulmanes pese al intento que realizaron en 1333. Este año el granadino Muhammad IV, con un poderoso ejército, puso cerco a la villa, defendida por Martín Alfonso de Córdoba, sin conseguir rendirla por el esfuerzo que en su defensa pusieron la guarnición y los vecinos.

Desde la conquista cristiana hasta el siglo XVI Castro siempre estuvo bajo la jurisdicción del concejo de Córdoba. Y aunque el rey Alfonso XI, ante la lealtad de la villa, le concedió en 1331 un privilegio que incluía una serie de beneficios entre los que se encontraba que fuese villa realenga independiente de Córdoba con el nombre de Castro Leal. Tal privilegio no se cumplió y Castro siguió dependiendo de Córdoba, tal y como manifiesta Ramírez y las Casas Deza.

Hubo otros momentos en que se intentó liberar a Castro de la tutela cordobesa. Según el profesor Escobar Camacho (“Los pueblos de Córdoba”.T.2): “En el siglo XV, durante la guerra civil entre Enrique IV y el infante don Alfonso (1465-1468), fue entregada a Diego Fernández de Córdoba II, señor de Baena y conde de Cabra, quien tras tomar posesión en 1467 la devolvió unos años después a Córdoba. También estuvo en poder de don Alfonso de Aguilar durante unos años, con motivo del enfrentamiento entre los partidarios de Isabel y los de Juana la Beltraneja”. Castro quedará sometida a la jurisdicción señorial desde el año 1569 en que los marqueses de Priego, don Alonso Fernández de Córdoba y doña Catalina Fernández de Córdoba, se la compran a Felipe II hasta que en el siglo XVIII bajo el reinado de Fernando VI vuelve a quedar como villa de realengo “aunque, como indica Ramírez y las Casas Deza, hasta el año 1806 no sabemos por qué razón ejerció el duque de Medinaceli, marqués de Priego, algunos derechos señoriales”.

En la época ibero-romana posiblemente ya existía un núcleo fortificado emplazado en un montículo de unos 234-235 metros en su parte más elevada y protegido en parte por el río Guadajoz. En este mismo lugar, los almohades en el siglo XII construyen una muralla (reparada posteriormente por los cristianos) reforzada con 40 torres creando un auténtico recinto fortificado al que le añaden un castillo, mejorado por los cristianos en el siglo XIV, como elemento integrante del mismo recinto.

La muralla almenada está construida con mampostería en la parte baja y con tapial en la parte superior; las torres estaban construidas con los mismos materiales aunque reforzadas en sus esquinas con sillares. “De las 40 torres que defendían el recinto, todas cuadradas, había algunas con aposento de bóveda para guardia y defensa, torres que se elevan 2,5-3 m. sobre el lienzo de la muralla. Tres de ellas superaba esa altura: la del Homenaje, la del templo y otra, ambas para repetir las señales de la del Homenaje” (Valverde/Toledo, 1985). Lógicamente la muralla estaba recorrida por un paso de ronda o adarve.

La parte más antigua de Castro del Río, designada como La Villa, quedaba así defendida por una estructura amurallada que encerraba un espacio de unos 35.000 metros cuadrados y por un castillo que es identificado en el siglo XII por al-Idrisi, lo mismo que la población entonces existente, como Quasruh. Actualmente tal recinto está casi desaparecido fagocitado en parte por las viviendas adosadas. Se pueden apreciar algunos restos de la muralla y torres del mismo desde la calle “Coso”, que un cartel señala como “Ruta del Califato” o bien desde “El Mirador” al que se llega por la calle Pósito

La Villa tenía una sola puerta, llamada de Martos desde la conquista cristiana, pero con la llegada de nuevas gentes, posiblemente atraídas por las medidas repobladoras, y su asentamiento en la zona extramuros se forma un nuevo barrio conocido como Los Arrabales, y se impuso la necesidad de abrir una nueva puerta en el año 1420 que, conocida como El Agujero, permitiera la comunicación entre la parte más antigua de Castro y el nuevo asentamiento.

EL CASTILLO.

Subiendo por la calle “Coso”, hoy señalada como “Ruta del Califato”, que continúa por la “Cuesta de Martos” se llega a la Plaza de San Rafael donde, frente a la misma, se levanta el castillo. A los pies de sus dos visibles torres y del lienzo que las une hay una pequeña explanada (altitud entre 322-234 m.) bautizada como “Plaza de los Artesanos”.

Ramírez y las Casas-Deza Casas Deza dice que el castillo “es tenido por obra de los árabes” y defendía la única puerta de la villa, llamada de Martos. “Tuvo este dos puertas, una al sur y otra al norte, por la cual (…) se comunicaba con al recinto murado o villa. Dentro de este recinto corrían cuatro minas de rosca de ladrillo unas hacia el río y otras hacia los arroyos de la campiña. (…) Fue reparado este castillo acaso la última vez por el conde de Cabra y otros caballeros que se apoderaron de él con motivo de las turbulencias ocurridas en tiempo del rey Don Enrique IIII por los años de 1466, y los gastos fueron mandados satisfacer de las alcavalas por el mismo monarca en 1468”. Así, aunque en su origen árabe, puede considerarse como posterior a la reconquista por las reconstrucciones efectuadas en él durante los siglos XIV y XV.

El castillo está unido a la muralla del recinto fortificado que protegía “La Villa” donde se asentaba la primitiva población. Esta construido con mampostería y tapial. Hoy se pueden apreciar el Patio de Armas, las cuatro torres, los lienzos que unen las torres y los aljibes.

El Patio de Armas es un pequeño recinto “casi” rectangular de 25 por 20 metros que cuenta con una torre en cada uno de sus ángulos. Las torres están unidas por los lienzos de la muralla que, dotada primitivamente de paso de ronda o adarve, está construida con mampostería en su parte baja y tapial en la superior.

Situados en la “Plaza de los Artesanos” podemos apreciar dos torres y el lienzo que las une. La torre más elevada (casi 20 m.) es la del Homenaje. Está construida con mampostería en su parte baja y con tapial en la superior. “Es maciza hasta los 8 m.; encima, una habitación redonda abovedada (…) y, más arriba, otra de la que sale una estrecha escalera que sube a la terraza, existiendo matacanes en los cuatro ángulos”. (Valverde/Toledo,1985). Esta torre protege la puerta de entrada al castillo que está formada por una puerta con ricos sillares y dovelas. La otra torre que da a la plaza es cuadrada, con 13 m. de altura y una amplia sala.

Al Norte hay que destacar la torre que, con 12 m. de altura, tiene una estancia hexagonal abovedada aunque exteriormente aparece como redonda. En su interior contiene también un aljibe. La última torre presenta cámara y la escalera que conduce al paso de ronda.

El castillo estuvo cerrado hasta que fue limpiado, consolidado-restaurado en parte y desde mediados el año 2017 el patio de Armas se utiliza, en algunas ocasiones, para actos culturales.

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